domingo, 3 de marzo de 2013

El bailaor


Ante el tendido, el veterano bailaor mira con frialdad las pobladas gradas. Sus pasos firmes, cargados de pasión hielan el ambiente. La magia comienza con sólo entrar en escena. Sombrero de ala ancha, pelo oscuro ceñido a media altura. Barbilla altiva y camisa con bordados blanca a pecho descubierto. A un lado, el maestro acaricia con pericia las seis cuerdas de una guitarra española. Lo acompaña un cajón y varios palmeros.

Se disuelve el aire distendido. El flamenco arranca. El bailaor abre su alma y en el silencio tensa sus músculos, dibuja épicas figuras cargadas de magnetismo. Su cuerpo galopa fundiéndose en la música.

Los jóvenes anhelan conseguir su estatus, lograr que con un gesto se levante el plantío enarbolando pañuelos blancos que rindan pleitesía a su arte. Furtivos susurros al oído que evidencian el duende del artista. Gritos eufóricos a piel descubierta. Cual corcel brioso en gráciles saltos sacude los sentidos.

Las mujeres suspiran ante su encanto. Hipnotizadas por el embrujo de los contundentes movimientos acentuados por la intensidad de los músicos. Sueñan en secreto con sentir la pasión en sus carnes. Bombean de sus corazones pasión gitana ante la magia desparramada en el tablao.

Al finalizar cada función. El bailaor se sumerge en su isla de soledad, en perenne melancolía. El camerino es la cueva en la que se oculta hasta la próxima sesión. Otro pase regresará y tendrá una nueva oportunidad de dejar el alma en las tablas, a morir en su arte.

Quién lo conoce sabe que en cada actuación va muriendo poquito a poco. Puede que sea cierto que el tiempo lo cure todo. En su corazón, más que una enfermedad, existe un vacío. Y es que en su caso, como en las más bellas historias de amor, su gitana marchó prematuramente. Un vacío del que sólo se olvida bailando. Y lo justifica con arte flamenco tras cada actuación que sentencia: “me queda una menos para volver a reunirme con ella”.

Se mira en el espejo. Traga saliva y con pasión vuelve al escenario a hacer lo que mejor sabe. 

Atardecer en la playa de Las Canteras. Febrero 2013.
La isla sin Camarón.

domingo, 24 de febrero de 2013

La noche en la que casi conocí a un héroe


En las inmediaciones de la “Casa de la música”, en la ciudad colonial de la Habana, se agolpan a diario asistentes ansiosos de pasar la noche en un mítico local cubano. En la cola de espera, se entremezclan bailarines locales, turistas, jineteras o cualquiera que con un poco de ingenio acostumbre a sacarle unos pesos al cándido extranjero de turno.

Los porteros, cómplices del paralelo negocio callejero, ralentizan el paso de los asistentes al local, sobretodo si estos son extranjeros. Así mismo, ofrecen entradas preferentes sin necesidad de esperar… a cambio, claro está, de una comisión económica en mano. Cualquier rasgo inequívoco de titubeo, es aprovechado con pericia por un auténtico habanero.

Entre esta corte de personajes ambiguos, llamó mi atención un joven mulato. Éste, se acercó hasta mi posición, seguro de su imponente porte y labia caribeña. Y en una forzada pero amable conversación, me abordó. Se trataba, según alegaba, de una joven promesa deportiva que ese mismo verano del 2012, quedó excluido de la selección nacional debido a una inoportuna lesión, causada en una disputa callejera.

En su tabique destrozado no escondía las evidencias, más que notorias, que apoyaban su versión como profesional del boxeo. La acompañó, explicándome el lugar donde se produjo dicha lesión; una de las falanges de su mano derecha. Visiblemente deformada con respecto al resto.

Ahora, repudiado por la selección olímpica del deporte nacional por antonomasia, debido a su indisciplina, se ganaba la vida como podía. En ocasiones, manejando un taxi ilegal o, en otras (tal y como me temía desde el saludo inicial), utilizando su ingenio y encanto... A partir de entonces, como todo cubano, debería luchar por sus cuartos fuera del ring.

La conversación se alargó por momentos, en ocasiones también yo me sinceré, pues ya no le sentía un extraño. Hasta que, de improviso, el portero de la “Casa de la Música” debió percatarse de que; no le iba a comprar una entrada preferente; no estaba atento a las jóvenes que rondaban la zona; era evidente que había perdido esa candidez de extranjero novato; y decidió que ya no debía hacer más tiempo cola.

En pocos segundos, el boxeador degradado se apresuró. Dijo su nombre, trató de vender unos auténticos puros habano, y se despidió, apretando enérgicamente con sus manos la mía, débil y blanquita en comparación. Ahí se disipó cualquier duda que pudiera albergar aún entorno a su profesión.

Hoy en día, no recuerdo su nombre, y a duras penas podría dibujar su cara, pero me gusta pensar que en el verano de las “Olimpiadas de Londres” del 2012, en el que Roniel Iglesias consiguió el oro en boxeo para Cuba, yo conocí a quién pudo haber sido el héroe nacional del momento. El héroe nacional de un deporte que en Cuba, es casi religión.

Vedado, la Habana. Agosto 2012. La isla sin Camarón.



miércoles, 6 de febrero de 2013

¿Se ríen de nosotros?


Reflexiones de un tío que duerme poco

A nadie se le escapa que vivimos una época muy difícil, una etapa en la que sin entender muy bien los motivos parece que a muchos se nos ha querido robar la capacidad de soñar. La economía, esa ciencia del todo inexacta y completamente politizada que nos han pretendido colar como el único factor para alcanzar la felicidad, realmente domina nuestra vida y, al parecer, nuestro futuro. No es de extrañar claro, nos saturan con los malos datos económicos: los precios por las nubes, las cada vez más alarmantes cifras de desempleo, los inmorales desahucios, los negocios que se ven obligados a cerrar, traducidos todos ellos en ilusiones que se destruyen y en puñaladas a la esperanza.

La situación empeora cuando observamos impotentes como las políticas actuales parecen encaminadas prioritariamente a mantener los privilegios de las oligarquías políticas, financieras y monopolistas, desangrando aún más a la sociedad civil, es decir a nosotros, y a la vez solo parecen agravar la crisis, esa que nos prometieron en 2010 que había desaparecido. Privatizan la sanidad y la educación, eliminan partidas esenciales en los presupuestos, y los destinan mayoritariamente a cubrir los intereses de la deuda pública española, mientras que un elemento se mantiene imperturbable: la corrupción. Nos piden comprensión y solidaridad para un supuesto esfuerzo equitativo y absolutamente obligatorio, sin embargo da la sensación de que a cambio lo único que persiguen es reírse de nosotros. Reclaman austeridad, pero una austeridad mal entendida, pues lógicamente sin crecimiento no hay producto, y para que haya crecimiento debe fomentarse la actividad. Recortar  en vez de racionalizar partidas dejando de lado políticas sociales y de crecimiento tan solo supondrán denigrar aún más a las economías domésticas, y por extensión mayores niveles de pobreza en nuestra sociedad. De seguir así, menguando nuestra ya débil economía, quizás caigamos en un pozo del que difícilmente podamos salir más adelante, no hace falta ser economista para saber esto.



Nunca he sido de los que busca culpables, pues siempre he creído que acusando sin buscar soluciones poco se consigue en esta vida. Ahora bien, al observar perplejo los últimos acontecimientos, tan solo sientes rabia e impotencia pues en un vaso que ya estaba de sobra sobrepasado, de repente surge un tsunami desolador, sin conocer además qué será lo siguiente. Aún sin confirmarse este penúltimo caso de corrupción, me invade una inseguridad demoledora e infinita, ya que en un país con casi seis millones de parados y la pobreza avanzando inexorable, contemplamos atónitos como aquellos que deberían ayudarnos a sobrevivir a esta crisis, incumplen lo pactado e ignoran su responsabilidad para con nosotros. Cierto es que el papel lo aguanta todo, pero espero encarecidamente que este no caiga en papel mojado. Necesitamos un soplo de aire fresco en nuestro panorama político para superar esta crisis en un principio económica, que como todos sabemos ha derivado y sacado a la luz una crisis que alcanza lo moral. La sociedad política nos aplasta vilmente, y olvidan que sin nosotros no hay Estado legítimo. Grave error. Hace falta un nuevo pacto, un nuevo contrato entre el individuo y el Estado, pues este modelo está quemado. No funciona. Si queremos escapar del agujero se ha de dar un paso más, mediante nuevas herramientas que nos sitúen otra vez en la senda del crecimiento y del progreso. Un modelo pragmático y eficiente ajeno a ideologías irrelevantes.

Cierto es que esto no ha hecho más que empezar y nadie sabe cómo acabará, pero es ahora cuando sus interminables escándalos les han puesto en jaque (Gobierno, oposición, monarquía, sindicatos, patronal…), abriendo una puerta al cambio. Una nueva constitución, un nuevo régimen electoral, un nuevo modelo territorial…, todo un volver a empezar mediante el debate, en el que retomemos las riendas de la situación y de nuestra vida, hasta ahora bajo el yugo de la maquinaria del Sistema. No caigamos en la rutina y la pereza, no sucumbamos al miedo del cambio, pensemos en quienes somos y en que queremos, y digámoslo bien alto sin olvidar que hay que escuchar lo que tengan que decirnos aunque no lo compartamos. De lo contrario mantendremos la obsoleta dinámica de siempre, que nos ha llevado a este colapso sin que nada podamos hacer para remediarlo. Quizás sea un inocente, pero aún guardo la esperanza en que todo esto marque de algún modo el final de una era y el comienzo de una nueva.

“Curiosamente los votantes no se sienten responsables de los fracasos de los gobiernos que han votado”. Alberto Moravia, escritor y periodista italiano.



Escrito por Iván Monzón. 6 febrero de dos mil trece.

Portada de esta semana de la revista
EL JUEVES - La isla sin Camarón


martes, 29 de enero de 2013

Pedro a las puertas del cielo


Pedro había sido un laborioso obrero en vida. Constante y sacrificado, nunca dejó de pagar ninguna de sus facturas.

Al llegar al cielo, se encontró ante sí una puerta. Que ironía, pensó, ¿será la conocida puerta de mi tocayo?

Tocó con calma y la conciencia limpia. Fiel a su terrenal existencia. Y al abrirse la puerta, asomó un tipo bajo, con una reluciente calva en el centro de la cabeza, gafas redondas y camisa de franela a cuadros.

-    Celestiales saludos y bienvenido al reino de los cielos.
-    ¿Es usted el conocido San Pedro?
-    Correcto, y… usted es…
-    Yo soy Pedro. Pedro Curbelo.
-    Ah sí, adelante. Espero que haya tenido una buena defunción.
-    Bueno, dentro de lo que cabe, no me puedo quejar. He muerto en mi cama, durmiendo y con una espléndida familia que me quiere.
-    Además, hizo usted el amor en su última noche.
-   Eso es cierto. Tiene razón. Esto superó mis expectativas con respecto a abandonar este mundo. Y ahora que estamos en confianza, ¿cree usted que he tenido una vida plena?
-  Es difícil baremar vidas desde aquí arriba. Además, hace tanto que yo la viví. Y fue tan efímera y entregada a la devoción que uno acaba por querer lo que no vivió. Que es mucho, y ahora, desde la distancia, lo sé. ¿De usted sabe lo que añoro Pedro?
-  Dígame, por favor, San Pedro.
-  Añoro su honestidad y el amor protector que ofrecía a los que le rodeaban. Tan simple.
-  ¿Ah sí?, pues no sabía que era así.
-  Es más, deje que le diga Pedro. En usted he visto esa humanidad sin esfuerzos que en ocasiones echo en falta en mi trabajo de “portero”. Me hubiera gustado imitarle en las ocasiones en las que solía ir a pescar con sus hijos. En una mueca cómplice con ellos guardaba el secreto de la felicidad que muchos no encuentran ni en cien vidas. Además, nunca tuvimos que enviarle tragedias o enfermedades para que valorara lo que tenía.
-  No sé. Nunca pensé que la felicidad fuera tan sencilla de encontrar.

Se hizo el silencio durante algunos minutos. En el cielo el tiempo pasa muy despacio. Hasta que Pedro, dirigiéndose a San Pedro le dice:
-  Y entonces… paso, o no soy apto para su "local".
-  Me parece que no me has entendido. Después de tantos años de fiel trabajo, del que por supuesto he disfrutado, has venido aquí para sustituirme. Eres la persona ideal. Y no te preocupes por nada, sabrás lo que tienes que hacer cuando llegue el momento, no puede haber un cargo más satisfactorio. Además, como suele decirse, no hay nada mejor que estar siempre con la cabeza en las nubes…



Lo mejor de viajar en Ryanair, es lo que hay afuera...
Abril del 2012. La isla sin Camarón.

domingo, 27 de enero de 2013

Rebelión en la granja. George Orwel


Hace unos días, el pasado 21 de Enero, alguien comentó que se cumplía el aniversario del fallecimiento de George Orwel. Me recordó lo mucho que me gustó en su momento su novela Rebelión en la Granja. En ella, se observan las nobles intenciones que se poseen cuando uno está en la oposición, y como el poder corrompe, acabando por convertirnos a todos en seres impulsados por el egoísmo y la codicia. En un plano metafórico nos relata la historia de una granja en la que los animales se rebelan ante el poder establecido por el granjero.

Los animales escriben en una pared las reglas que deben seguir para llevar a buen puerto su revolución. Estas son:
1. Todo lo que camina sobre dos pies es un enemigo.
2. Todo lo que camina sobre cuatro patas, o tenga alas, es amigo.
3. Ningún animal usará ropa.
4. Ningún animal dormirá en una cama
5. Ningún animal beberá alcohol.
6. Ningún animal matará a otro animal.
7. Todos los animales son iguales



A George Orwell, escritor y periodista, combatiente en la guerra civil española, se le recuerda a su vez por otra de sus más reconocidas obras. La futurista 1984 en la que criticaba el control opresor del gobierno sobre la población. Es curioso que hoy en día se utilice su famoso término del gran hermano para embobar a las masas ante el televisor. En fin, que cada vez nos vamos acercando más a la sociedad alienada que ya vaticinó en su momento.

Espero que la disfruten y que tengan buena semana.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Amigo, tenemos que vernos más



Vuelve a salir el sol en mi ciudad. El compás de los cuerpos hacia el desempeño, nos anuncia que ya queda atrás la aurora. Algunas consideraciones vagas me recuerdan lo desdichado que soy, y obligo a dibujar una sonrisa en mi gesto cansino. No es para menos.

Hoy, he vuelto a saber de ti. Alguien dijo que no te iba mal, que habías superado algunos obstáculos. Esos que la vida acostumbra a lanzarnos sin ton ni son. Me descubrí recordando, nostálgico, viéndote entre tantas sombras que pueblan mi memoria. Joven y seguro, mirando con optimismo el horizonte. Me alegró saber que seguías estando, que no eres un simple recuerdo.

En cuanto a los días, inevitablemente se nos caen del calendario. El calor ha dejado paso a las primeras lluvias. El agua no consigue limpiar el chaparrón de despropósitos que estamos viviendo. La clase política, cada vez tiene que ver menos con los que pisamos este mundanal escenario. Se alejan peligrosamente de la realidad, oponiéndose a dejar de bailar al son marcado por los reguladores capitalistas. Ni siquiera ante estas feas nubes que abruman nuestro panorama, los mercados dan un respiro a sus fines lucrativos.
 
Pero la función debe continuar. Nadie dijo que fuera fácil. La precariedad laboral e incertidumbre económica deberían ser tomadas con visión optimista. O no es mejor usar la creatividad, a quedarnos hundidos en un empleo toda una vida, convirtiéndonos en súbditos del trabajo monótono. Acaso no es esta, una inmejorable oportunidad de cambiar nuestro chip; el que obligaba a comprar el último modelo de coche alemán, por alternativas más económicas y respetuosas, como puede ser montar en bicicleta. Para qué plantearnos aspirar por una hipoteca, si en el edén, de nada sirven los bienes materiales. La vida es algo más que el vil metal.

"Levántense y gocen que la vida es corta,...".
Las cosas más bellas no tienen nada que ver con todo esto. En el camino debe estar el resultado. Así que voy a disfrutar de la vereda. No digo que vaya a vivir al margen de la realidad, eso no sería consecuente conmigo mismo. Simplemente observaré y mejoraré lo que esté en mi mano. Soplando en las velas de los sueños que me rodeen. Y dando la importancia que para mí tengan las cosas, no permitiendo que impongan mis prioridades.

 Ante todo, no dejaré que el desconcierto y la tristeza se adueñen de mi destino. Empezaré llamando a mi amigo. Le recordaré los tiempos en los que éramos más jóvenes, y el futuro siempre estaba aplazado. Repetiré que tenemos que vernos más. Y me alegrará saber que sigue ahí. De saber que se supera. De entender que podemos superarnos.

Por todos aquellos que día a día hacen que este mundo sea más bonito.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Amores musicados (soneto inglés)

A veces empujo una quimera,
el lápiz la alumbra en papel,
y mis pasos no dejan estela;
no son más que sueños a tropel.

Me bebo el vino a grandes tragos,
y olvido que ahora hace frío,
ahogo promesas y amagos,
es hora de soñar como críos.

Y ya dejé de cazar mariposas,
esto si es una falta, Quiquito,
soñemos de nuevo en esas cosas,
que convierten el amor en infinito.

Sellemos un pacto sincero, mezclando las almas con lo que tú pides, hagamos un trato y espero, que así nunca mais de mí te olvides.

Viva el buen vino, que es el gran camarada para el camino (Pío Baroja).
La isla sin Camarón.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Cuba. Reflexiones desde un avión que cruza el charco 2

       2.     Sociedad y cultura. El son cubano.

Cuba aún se encuentra viviendo, por sus calles, su magnífica arquitectura y sobre todo por su estancamiento económico, en aquella romántica época ya pasada que el tiempo se llevó para no volver. Sólo un paseo por cualquier población de este caribeño país nos servirá para entender esta afirmación.
Edificio de la calle Villegas en la Habana Vieja. Cuba.
En el casco antiguo de la capital del país, en la Habana Vieja, pude comprobar, y a continuación trataré de narrar, cómo imágenes cotidianas que se suceden a diario, producen impacto a lo ojos de un forastero por su sabor a tiempos pasados: “Con el alba, el anuncio del panadero se escuchó con estruendo cortando el silencio de súbito. Doblando por la calle Obispo, se incorpora a la calle Villegas, vociferando el anuncio de que un día más amanece. Mientras, los primeros rayos de sol tiñen de ocre las desvencijadas fachadas de la Habana. Sus callosas y activas manos, empujan un carro cargado de hogazas de pan recién horneadas, la ciudad se quita las legañas y comienza el trajín diurno”. Un episodio que no hace más que describir con sentida añoranza como el reloj se detuvo a mitad del siglo pasado en la añeja ciudad de la Habana. Impagable oportunidad de revivir escenas que, actualmente, no son más que fotos en blanco y negro de lo que ocurrió en la mayoría de grandes ciudades de este planeta.

En Cuba la música no se toca. Se siente y se baila. Se canta, y ante todo se manifiesta de todas las formas a la que los cubanos tienen acceso. A cada paso corremos el riesgo de toparnos con un guaguancó, una rumba, un son, punto cubano, bolero, salsa, o incluso reggaeton entre otras muchas expresiones musicales. Es difícil entrar en contacto con este país de manera impasible y disfrutarla como simple espectador. Los cálidos acordes te irán introduciendo en los ritmos caribeños que con el paso del tiempo se convertirán en la banda sonora de tu día a día. En mi memoria, cada pintura de este país está musicada. La música no dejó de sonar nunca, ni bajo la opresión de Fulgencio Batista, ni en los posteriores complicados momentos de la revolución. Y es que Cuba sin música… ya no sería Cuba. 
Músicos callejeros. Agosto 2012. Trinidad, Cuba.
Casa de la Música, Agosto 2012. Trinidad. Cuba












A ritmo percusionado de la clave cubana, el autóctono te atiende con cálido interés. Una ocasión para demostrar, nuevamente, que las ataduras del tiempo no rigen los compromisos del vecino isleño. Los patrones rítmicos marcan, a su vez, el devenir de una jornada repleta de sosegadas paradas, a la sombra de un almácigo o un cedro, huyendo del húmedo y abrasador sol. Es frecuente, encontrar alguno que se guarece bajo su manto, disfrutando de la fruta tropical: manga, fruta bomba, banano, guayaba o el coco.

En la “Plaza de Armas” de la ciudad habanera, se comprueba como la desesperanza del pueblo ha germinado en un carácter afable e inquieto, habituado a mirar el futuro con un obligado optimismo. Los tenderos, en el mercado de libros de segunda mano, hablan reposadamente sobre los errores del pasado, las viejas fórmulas fallidas, y de como la unión del pueblo les ha ayudado a superarse. El cubano, a diferencia de otros países, se ha acostumbrado a vivir con la necesidad, pero esto no les ha robado la sonrisa y el gesto afable.

Y es por esta necesidad, por la que, de los múltiples colonizadores, explotan lo bueno de sus legados; cereales, legumbres, tubérculos, hortalizas, café, arroz, maíz, cacao y sobre todo la caña de azúcar (proviene de América Continental), que antaño genero una riqueza de la que aún hoy podemos deleitarnos con su preciosa arquitectura (la mayoría de ella tristemente estropeada) y fabulosos vehículos (lo que sí parece increíble es que aún se muevan). Esto nos demuestra, que en este singular país, sus habitantes se conjugan con la necesidad, y acostumbran a tomar como suyas las más económicas herencias de subsistencia. Exprimiéndolas hasta hacerlas propias.
Una calle en la Habana, Cuba. Agosto 2012. La isla sin Camarón.
En pocas palabras; resulta imposible entender lo que es sentir Cuba hasta que uno no se da un sosegado paseo por el malecón habanero; transpira su húmedo clima; siente la brisa en Viñales disfrutando de sus imponentes “Mogotes”; se regocija con un chapuzón en una de sus extensas y caribeñas playas; goza del interior de la isla, cargado de densa vegetación; disfruta del atardecer en Trinidad sintiendo al cantautor local; o, simplemente se despoja del reloj y, con un mojito o cachánchara1 en mano, degustando un Montecristo, disfruta de una relajada conversación para celebrar que aún seguimos vivos.

Y es que, tal y como bien sentenció Compay Segundo [“No espero en un rincón la muerte, ella tiene que perseguirme”], acerca de su manera de entender la vida, así es como la disfrutan sus compadres. Porque en Cuba... no todo va a ser luchar.

Pintadas en las paredes de La Habana, Cuba. Agosto 2012

1 Cachánchara: Dulce bebida típica de la provincia de Trinidad compuesta por: ron, guarapo, jugo de limón y hielo.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Reflexiones de un tío que duerme poco.

Parece que la aciaga noche se acerca, esa que, como tantas otras noches, te da la sensación de que va a ser interminable pues no estás muy seguro de cuándo volverá a brillar el sol. El futuro se vuelve turbio, sin sentido, dando cuenta de que la realidad imperante, esa que nos ha venido dada, cada vez se aleja más del paraíso prometido. Son tantas las cosas que se han perdido en el camino, tanto los sentimientos e ilusiones que se han vuelto vacíos, que llegados a este momento, ese en el que nos aproximamos a degustar el desconcertante sabor de la nada, nos sentimos desamparados, desprotegidos, caminando hacia el futuro incierto.

No puedo negar que en más de una ocasión pienso que todo se reduce a vivir siendo individuos alienados dentro de un gigantesco y, a veces, siniestro colectivo, pues mientras más veo y leo de economía, de política, de las elecciones, de rescates, de las declaraciones de nuestros dirigentes, de los sindicatos, de la patronal, del Banco Central Europeo, y, en definitiva, de la madre que los parió a todos, me invade una mayor desesperanza ante el sistema establecido. O nos movemos para buscar una salida, o nos vamos todos a la mierda. Un sistema que fomenta la desigualdad, sea del tipo que sea, en el que la idea es comernos los unos a los otros, y crear así un modelo de vida ¿es acaso un sistema? Joder, bien pensado me acojona. No queda duda que es la hora del cambio, aunque, si es verdad Quique, ¿queda algo de arena bajo los adoquines?

¿Alternativas?, pocas me temo. No hasta que aquellos que deciden sobre el resto se den cuenta de que la teta de la que maman es caduca. Es por eso por lo que yo, otra simple abeja de la colmena,  observo con desesperanza como nos vemos abocados al abismo. Sin embargo, a la misma vez grito: ¡¡basta!! Me niego a entrar en ese oscuro túnel, ese abismo en el que la nada nos ciega y oculta las cosas, y en donde, si nos dejamos engullir, se nos terminará separando de lo que realmente importa: las personas y las sensaciones que con su alegría y presencia nos dan vida y nos dan luz.

Lo cierto es que siempre habrán momentos buenos, y momentos malos, pero quiero ser yo quién decida a cual quiero dar más importancia, y he escogido primar al máximo a los primeros sobre los segundos. El reconfortante reflejo del sol desde mi ventana, el dulce aroma del Atlántico, las conversaciones y el cariño de los que te importan, una sesión de guitarreo entre amigos y copas, el agradable entretenimiento que nos proporciona el cine, la literatura y la música, un simple beso en los labios, el tacto buscando la ternura o ese justo momento en que decidimos al fin susurrarle un sincero te quiero. No permitamos que conviertan nuestra vida en un desgarro al rojo vivo, confundiendo a nuestras piernas cual es el camino que no debió huir nunca de nuestro lado, en el que el hombre siente cómo único futuro sus ojos llorando. ¡Basta!, alcancemos con nuestra inocente y más sincera mirada un nuevo camino. Quizás ahí, es donde radica la semilla del cambio, contrario al futuro incierto. Me despido de ti ahora, no sin antes citarte esa frase final de las Uvas de la Ira, escrito por John Ernst Steinbeck y que trasladó con acierto John Ford al cine, que siempre me ha fascinado, y creo apropiada:

“Nosotros somos los que vivimos. No podrán ni eliminarnos ni destruirnos. Persistiremos y resistiremos siempre. Somos el pueblo”

Escrito por Iván Monzón. 14 septiembre de dos mil doce.




viernes, 24 de agosto de 2012

Cuba. Reflexiones desde un avión que cruza el charco 1

Plaza de la Revolución. La Habana, Cuba. 17 Agosto 2012.
  1. Política. “Patria o muerte”.

    Mi primer contacto con Cuba me dejó vacío. De noche, la vía que conduce hacia la Habana carece de grandes luces y no deja disfrutar más allá de dónde alcanzan los faros de tu carro. La ciudad, en Centro Habana, se agazapa usando la luna como habitual compinche.

    "Rincón de los cretinos" en el museo de
    la Revolución. La Habana
    A la luz del día el cuadro es bien diferente; la isla se destapa complicada y contradictoria. La primera flecha de Cuba va directa al cerebro. Abruma, y es esencialmente política. Mensajes revolucionarios despiertan al visitante, al mismo tiempo que sirven para aleccionar al pueblo. Propaganda y frases meditadas que aluden al socialismo, al poder de una nación unida, al esfuerzo, al trabajo y sacrificio constante, a Camilo Cienfuegos, al Comandante y Jefe de Estado el eterno Fidel y su hermano Raúl Castro, a José Martí, y a muchos otros que lucharon por el régimen actual y contribuyeron a derrocar a Fulgencio Batista.
    Pero por encima de ellos, en estos carteles se recuerda la mitificada imagen de la revolución, al Ché. Idolatrado y explotado a partes iguales hasta la saciedad, Ernesto Guevara simboliza al hombre recto, luchador, honrado e idealista que moriría por sus convicciones. Por sus venas corría toda Sudamérica como un único pueblo libre. De improvisto, y en continuas conversaciones con cubanos de a pié, me susurraron que todos estos valores del Ché se echan, francamente, muy en falta y cada vez en mayor medida en el Comandante Fidel Castro y su corte de aduladores. Como todo personaje popular, las andanzas del Ché conllevan una legión de incondicionales al igual que feroces detractores. Sus opositores destacan su fuerte apego a la lucha armada como mediación de conflictos, su derramamiento de sangre o el fusilamiento indiscriminado al que sometía a sus detractores. 

Pintura del Ché por artista callejero. Trinidad, Cuba.
Consignas. Santa Clara, Cuba.

Cuba es diferente a cualquier concepto que entendamos como nación. Es libre ante el hombre del saco, encarnado a la perfección por el imperialista y consumista yanqui, quién somete a su antojo a gran parte de América latina. Pero a su vez, el comunismo ha llevado implícito una losa cada vez más pesada, que recae sobre sus compatriotas; bajo un régimen que dice otorgar el poder, por y para el pueblo, se auspician miserias y opresión sin reparos. Se silencian voces opositoras al poder establecido con sangre. Se restringen derechos al pueblo o se premia al “chiva”: como denominan en este país a los que en otro tiempo se ganaban el favor de la corte a costa de delatar a sus semejantes.
Pintadas en Santa Clara. Cuba.

Su política es un enigma constante y para un foráneo despierta amores y odios. No deja impasible dejando como resultado un complicado posicionamiento. En ocasiones parece difícil entender si es cierto que los medios justifiquen el fin. Y lo más importante, si es este el resultado que se interpretó desde los comienzos de la Revolución Cubana. Es decir, ¿es este el modelo en el que se encuentran el que mejor defiende al pueblo de presiones externas, lo libera del dictador gobierno y le otorga el poder legitimado de su rumbo? o, por el contrario, (y como en ocasiones entendí) el mensaje se ha ido tergiversando y corrompiendo, acabando por beneficiar a unos pocos por encima del bien común.

Entre los grandes fracasos que alejaron a Fidel del pueblo, por lo que pude comprobar en voces de los mismos, están la falta de comprensión, que continuamente han demostrado los dirigentes hacia sus problemas; la desaparición, en extrañas circunstancias, del Comandante Camilo Cienfuegos, pieza clave en la revolución y figura muy querida por el pueblo debido a su sencillez y cercanía; y los asesinatos o encarcelamiento de la mayoría del núcleo duro de la guerrilla que ayudó al cambio social-político por desavenencias con el Comandante y Jefe de Estado Fidel. No me gustaría dejar exclusivamente una idea negativa de la actual política del país. Es deber destacar como se ha logrado una sanidad gratuita para todos sus conciudadanos y de una altísima calidad, reconocida en todo el mundo; o una alfabetización sin antecedentes, de casi la totalidad de la población. En educación y cultura resulta complicado poner algún reproche. No así en otras cuestiones de suma importancia, que por hoy dejaremos al margen, y que bien podrían explicar los miles de ciudadanos cubanos exiliados.

El futuro de este país es francamente incierto. La naturaleza humana le ha tocado a las puertas del mismísimo Fidel. Demuestra signos de decrepitud y fatiga (incluso sus habituales columnas de opinión en el periódico revolucionario Gramma han desaparecido). Y por ello ha designado como sucesor a su hermano Raúl, en un desgarrado intento por alargar la vida del actual sistema, evitando, un irremediable cambio, pues Raúl se encuentra también en edad avanzada. La incógnita que se cierne sobre el pueblo cubano es grande y podremos ver si el cambio que sucederá a estos históricos tiempos mejora lo vivido. O, si dando la razón a la Revolución, los designios de este país son controlados por terceros con mayor poder económico.


El tiempo nos dará o quitará razones. Y así podremos comprobar si se cumple el vaticinio de Fidel, que en uno de sus certeros e históricos discursos, en su propia defensa, pronunció aquello de: “La historia me absolverá”.


Pintada frente al museo de la Revolución. La Habana. Cuba.

lunes, 2 de julio de 2012

20 años sin "El príncipe Gitano"

Hoy, día dos de julio del año dos mil doce, se cumplen veinte años desde la desaparición del cantaor José Monge Cruz.

Al verte las flores lloran. Camarón de la Isla.
El cáncer se llevo de manera prematura a Camarón de la Isla a los 41 años de edad. La persona se marchó, pero nos dejó un legado cultural que lo convirtió, con razón, en un mito. Precursor del cante jondo, hizo universal el flamenco, y acercó los lamentos y alegrías del pueblo por medio de su desgarrada voz.

El disco “La leyenda del tiempo”, marcó un antes y un después en la música y el flamenco comenzó a tomarse más en serio. En el mismo, se fusionaba, como antes no había sucedido, conceptos tan dispares al flamenco como el jazz o el rock.

Son varias las razones por las que este blog homenajea con su nombre al genial artista andaluz. Quizás algún día me arranque por bulerías y lo plasme en una entrada. Pero eso ya es otra historia…

Hasta que eso ocurra, y en memoria de Camarón de la Isla, dejo aquí estas letras de Federico García Lorca. Se trata de un extracto de la obra “Así que pasen cinco años” que fue musicado y convertido en canción. Esta canción dio a su vez nombre al disco.

La leyenda del tiempo. (Federico García Lorca)

El Sueño va sobre el Tiempo
flotando como un velero.
Nadie puede abrir semillas
en el corazón del Sueño.

¡Ay, cómo canta el alba! ¡Cómo canta!
¡Qué témpanos de hielo azul levanta!

El Tiempo va sobre el Sueño
hundido hasta los cabellos.
Ayer y mañana comen
oscuras flores de duelo.

¡Ay, cómo canta la noche! ¡Cómo canta!
¡Qué espesura de anémonas levanta!

Sobre la misma columna,
abrazados Sueño y Tiempo,
cruza el gemido del niño,
la lengua rota del viejo.

¡Ay cómo canta el alba! ¡Cómo canta!
¡Qué espesura de anémonas levanta!

Y si el Sueño finge muros
en la llanura del Tiempo,
el Tiempo le hace creer
que nace en aquel momento.

¡Ay, cómo canta la noche! ¡Cómo canta!
¡Qué témpanos de hielo azul levanta!

sábado, 30 de junio de 2012

Benarés. De aquí a la eternidad.

Calle en Benarés. Continuo hormigueo de transeúntes.
La isla sin Camarón. 31.07.2011
Si conjugáramos el Cielo y la Tierra. Tratáramos de hacer desaparecer la línea que divide el paraíso con lo terrenal. Si buscáramos el lugar en el Mundo dónde se mezclaran sin dolor y con inusitada naturalidad, estaríamos hablando de la ciudad de Varanasi.

Varanasi (llamada Benarés en Indostán). Es la ciudad espiritual por excelencia de la India. Situada en Uttar Pradesh. Su vitalidad, continuo hormigueo y éxodo peregrino se debe a su órgano vital que la insufla de misticismo: el río Ganges. Se trata de la cuna del budismo y el jainismo.

No deja de ser complicado entender, para mi occidental educación, como el lugar esencial de peregrinación dónde todo Hindú desea morir, sea conocido como la ciudad de la vida. Y es que, tal y como me hicieron comprender bajo el húmedo sol de Benarés, nacer, puede llegar a ser aleatorio, pero si se puede elegir dónde dejar este terrenal mundo, y partir hacia el nirvana; siempre será en esta sagrada ciudad.

Junto al río Ganges, se suceden las ceremonias hinduistas de cremación sin descanso. Los deseos de los difuntos hacen de este lugar un constante ir y venir de cadáveres. Espiritualidad, paz, descanso y armonía.

Más de 100 ghats se convierten en los lazos que unen la vida y la muerte, lugares por los que los vivos suspiran para que sus últimos días finalicen con su inerte cuerpo calcinado cayendo al sagrado río.

Ceremonia a la caída del Sol. Varanasi.
Casi sin pestañear, para no perder ni una sola imagen de las escenas tuve la fortuna de vivir, observaba maravillado la celebración de la muerte, como una suerte de vida nueva, una reencarnación. Entre el agua sucia del río, y sus seres queridos, se sitúa el cadáver. A escasos metros, puedes llegar a ver como el cuerpo se va quemando con naturalidad, envuelto en telas, hasta dejarlo caer al río viéndolo alejarse a la deriva. En muchos casos aún sin descomponer, para dar la bienvenida a su reencarnación.

Me sigue sorprendiendo, ante todo, su manera de afrontar la muerte. Lo hacen sin remilgos. Sin miedos. Tuteándola y abordándola con naturalidad.  Dándole sencillez a un paso más de la vida.


Artesano. Benarés.
Dentista en la calle. Benarés.


Pero no sólo por las cremaciones me fascinó Benarés. También dejan huella las diferentes ceremonias a orillas del río Ganges. Al caer el sol, y con la entrada de la noche, se suceden ritos en diversos lados del río para honrar al dios Shiva. Música, cánticos, fuego y coloridas flores. Mágica ceremonia que se repite a diario sin caer en la rutina o la superficialidad barata, debido a su contenido espiritual y religioso. Al finalizar, entre las barcas que surcan el río, este se llena de numerosas velas que flotan a la deriva, impresionante.

Al alba, con la llegada de los primeros rayos de sol, también se acerca la población a las orillas del río para realizar baños que purifican limpiando los pecados y ofrecer un espiritual tributo al Dios del Sol. 


Por todo ello, parece ser que existe un puente entre nosotros y la eternidad. Se encuentra en el tramo que transcurre por el Ganges y baña a la ciudad eterna de Benarés.

No encuentro mejor manera para definirla que parafraseando el título de aquella deliciosa película con Burt Lancaster: “De aquí a la eternidad”, y es que jamás estuvo tan cerca el cielo de la tierra.




miércoles, 30 de mayo de 2012

Océanos de fuego y tierra de malvasía.

En Lanzarote encontramos gran parte del carácter del canario. Cálido, cercano y reflexivo. Acostumbrados al ir y venir de pueblos, el conejero es impasible espectador del desembarco de culturas y miradas. Para lo malo, y de sobremanera, para lo bueno.

Su oscura tierra está marcada por océanos de picón1 que desafían al paso del tiempo. Espuma, salinas del Janubio y soledad bucólica. Alisios difíciles de adivinar en paisajes de “hace un millón de años”, hacen de la isla un lugar que nos invita a ensoñaciones de cuentos mágicos y pinturas impertérritas. No en vano, el mundo decidió escupir en ella su infernal fuego, mostrando sus entrañas sin pudor en Timanfaya.

Cultivos en la Geria. Lanzarote 2010.
La Geria. Lanzarote 2010.


La mística que se le atribuye a esta isla viene definida en gran medida por sus elementos: el fuego, el viento y el agua. Caracterizados mejor que en ningún otro lugar como el picón, la vid y la salitre del océano Atlántico. Cuadros salvajes deslumbran a sus visitantes, rindiéndose una y mil veces ante la extraña atracción de su cuerpo inhóspito. Aquí ni el constante sol ha sido capaz de rajar las piedras.

Algunos fuimos testigos de sus silenciosos susurros nocturnos, y embelesados suspiramos deseando sentirnos un conejero más. Creímos oír en el jable2 el llanto agónico de la “Princesa Ico” rememorando la prueba del humo que esta debió superar. O esperábamos con infantil ansia encontrar tras algún escarpado risco, una tranquila calita en Los Ajaches en la que la hermosa Mararía estuviese realizando algún rito de magia negra.

Los más osados, se despojan de mundanas ataduras fundiéndose con el encanto de la Geria hasta convertirse en parte de su paisaje eterno. Ilustres inquilinos de la isla que se resisten a partir y se perpetúan en sus anales como Saramago o Manrique, o el tinerfeño Arozarena, convertidos en símbolos por los que la isla ha hablado dando fe de su magnetismo creativo. Incentivados, claro está, por el seco vino blanco de malvasía y un enyesque de queso de cabra de Uga. 

El diablo en Timanfaya. Lanzarote 2010.

Océanos de Picón.
Parque Nacional Timanfaya. Lanzarote 2008.

Parque Nacional de Timanfaya. Lanzarote 2008.
  
1 Picón: Cenizas que expulsan los volcanes en sus erupciones. Al solidificarse se convierten en lava volcánica.
2 Jable: Nombre que deriva de la palabra francesa “sable”, que significa arena.